16 junio 2006

Talento trasvasado

(...) Santiago Segurola deja su cargo de redactor jefe en Deportes para ejercerlo en Cultura y Babelia. Nacido en Barakaldo (Bilbao) en 1957, es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. Su trayectoria en EL PAÍS se remonta a 1986, cuando comenzó a trabajar en la delegación vasca como comentarista deportivo. Tres años después se trasladó a Madrid para integrarse en la sección de Deportes.

A Segurola le sucede José Vicente Sámano(...)


El País - Sociedad - 16 de junio de 2006


José Samano es bueno. Son muchos los años que llevo leyéndole en El País, pero no es lo mismo... Segurola era (es) diferente a todos.


Pertenece a esa grey de la clase periodística que ha luchado por no ver reñidos deporte y cultura, como Ramón Trecet o Pedro Barthe. Hablando de Trecet, recuerdo una vez que, en El Larguero, José Ramón de la Morena le regañaba, echándole en cara que ya no era nadie en el mundo del periodismo, que sus tiempos en la NBA habían acabado (por desgracia para el espectador y por suerte para el repelente Andrés Montes) y que sólo le quedaba la columna del MARCA. ¿Se puede ser más indocumentado? Seguramente, de la Morena, que se las da de campechano y de hombre del pueblo, y que no ha pasado de Café Quijano, ignora que Ramón Trecet dirige un clásico de la radio española fundamental para la difusión y conocimiento de música más allá del pop, como es Diálogos 3. De hecho, como la mayor parte de los locutores de esa casa, es funcionario, no corre el riesgo de ser despedido y, por eso, hace lo que le viene en gana, y nos ofrece todo aquello que él considera digno de ser conocido dentro del peliagudo ámbito de las Músicas del Mundo.

Perdón por ponerme tan vitriólico, pero detesto esa actitud que pretende disociar la cultura del deporte y el deporte de la cultura. Ambos son perfectamente compatibles, y trayectorias como las de Santiago Segurola lo avalan categóricamente.

Volviendo a él, lo que siempre me pregunté es de dónde sacaba este hombre el tiempo. Tiempo para, por un lado, llevar a la excelencia la práctica de su profesión, prestando atención y conociendo en profundidad muchísimas modalidades deportivas; en especial, baloncesto, fútbol, atletismo, natación y fútbol americano, iluminándonos no sólo en el presente de estas disciplinas, sino también en su pasado más glorioso y remoto, y analizando, muy a menudo, la vertiente semiológica del deporte, su contemporánea condición de reflejo de la sociedad que lo practica. Del mismo modo, Segurola es un experto conocedor de las grandes plumas del periodismo deportivo mundial y, sobre todo, de la historia del mismo, cualidad, que yo sepa, sin parangón en el área que nos ocupa.
Siempre vamos a recordar sus comentarios independientes, certeros y valientes. Se me vienen a la memoria dos: Uno, después de un partido de la selección en la época de Camacho, cuando todo el mundo coincidía en que el equipo tocaba, tocaba, pero faltaba gol, aunque nuestra técnica era superior a la de cualquiera; él acertó a calificar el juego de "masturbatorio", ante la, casi, indignación de sus contertulios. Tenía razón.
Recuerdo otra opinión, más lúcida si cabe. Una columna en El País, durante el pasado mundial, se titulaba: No diga Verón, diga nada. Yo tampoco entendí nunca las expectativas creadas sobre ese futbolista, pero no había oído decir nada a nadie hasta entonces.
Son sólo dos ejemplos.
Cuando Billy Wilder murió en 2002, mi sorpresa fue mayúscula al abrir el periódico y ver cómo la noticia principal, el "Ha muerto Wilder" que abría la sección de Cultura a toda página, no estaba firmado por Ángel Fernández-Santos, sino por Santiago Segurola.
Y es que antes he hablado de tiempo. Resulta que nos encontramos ante una persona que, además, ha visto todo lo visible en cine y escuchado todo lo audible en música, especialmente en rock, country y jazz, disfrutando de nombres que van desde Dylan hasta Wilco, pasando por los más pequeños grupos del pop español independiente, como La Costa Brava o Astrud.
Por eso no me sorprende que asuma esas nuevas responsabilidades en su periódico, y espero que logre, por poner un ejemplo, desprender a Babelia de esa irritante pátina de elitismo y sectarismo que la acompaña desde hace unos años.
Quizá la cultura haya ganado bastante, pero el deporte pierde una de esas figuras diferentes.
Isaac Lobatón

1 Comments:

Blogger Isaac said...

Lo único que me faltaba por ver es a Santi Segurola pinchando. Fue en la sala Costello, en Madrid, el 1 de junio. Me hubiera gustado haberme enterado antes e ir.
http://www.costelloclub.com/

21 junio, 2006 22:18  

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