06 octubre 2008

SPY Septiembre

Como el miércoles es el concierto de The Posies, cuelgo el previo que escribí para el SPY de septiembre. Que Juan me perdone, porque volví a pasar de puntillas por el tema del Romanticismo, pero es que hacer que un grupo toque un único disco de principio a fin me parece lo máximo. Ah, a mí me gusta la idea. Imaginen: ¿y si The Beatles se reunieran para tocar Sgt. Pepper's?

THE POSIES

DESEMBALANDO LA BATIDORA

Aunque algunos los acusaron de subirse al carro del movimiento más reconocible de Seattle por aquellos años –hablamos de 1993 y entonces eras grunge o eras grunge- el tiempo ha demostrado que el impulso eléctrico que decidieron tomar Jon Auer y Ken Stringfellow estaba por encima de la tendencia imperante en cada momento. Ahora, Posies recuperan, en una gira que recalará este otoño en Cádiz, Frosting on the beater, su trabajo más celebrado.

Existe cierta controversia a la hora de valorar esta extendida moda de hacer girar a los grupos para recrear un disco influyente de su discografía. A algunos les resulta artificioso e innecesario, mientras que otros ven en ello una buena oportunidad de retrotraerse a un tiempo, bien no vivido, bien memorable. Es, en cualquier caso, un puro ejercicio de romanticismo. Lo que resulta curioso es que una tendencia tan proclive a la idealización, a la canonización, proceda del circuito alternativo.

Normalmente, las dudas se disipan con una técnica no menos clásica: la asistencia al concierto. El ocho de octubre, y con la nueva sección rítmica incorporada en 2000, Auer y Stringfellow comparecerán en el ya mítico escenario de La Bomba para defender un disco que, el tiempo lo ha demostrado, se aproximaba y se aproxima más a Teenage FanClub que a Pearl Jam. No en vano, Posies contaron para él con la dirección de un Don Fleming que, además de producir el Bandwagonesque de los escoceses, andaba acostumbrado a trabajar con artistas del calibre de Sonic Youth.

Frosting on the beater, frase que es un guiño a la masturbación masculina, se caracteriza por el mantenimiento de un esqueleto melódico tan sólido como el entramado de guitarras que lo envuelve, todo un signo de los tiempos. Ejemplos de ello son Dream all day o Solar sister, los dos temas que lo abren. Mientras, Flavour of the month se ha visto a veces como un desmarque explícito de la escena de Seattle. Como desmarcado de la lógica quedará todo aquel aficionado que no se encuentre el ocho de octubre en el aulario de la UCA.